¿Qué es una marca?

En respuesta a un post inicial de Daniel Ponte, Jaime y Borja lanzaron un meme desde su blog. En los últimos días, twitter zumba con respuestas a su pregunta ¿Que es una marca para ti?. (Encontrarás la lista actualizada de todas las respuestas en el bloc de xavi). A mí me pasó la patata caliente @mcimino y he necesitado hasta hoy para elaborar mi respuesta. No me considero una experta en el tema, por lo que dejo el Branding y el Marketing a los especialistas.

Como algunos sabéis, en mi “vida anterior” estudié diseño gráfico. Este fin de semana he recurrido a algunos de los teóricos de mis días de estudiante para recuperar el hilo perdido. Lo primero que recordé al releer a Wucius Wong, Norberto Chaves y Adrian Frutiger fue que “brand” (marca, en su voz inglesa) tiene su origen en la palabra “brandr”, que en noruego antiguo hace referencia a la práctica por parte de los productores de marcar sus productos (¡a fuego!). Las primeras prácticas de branding tienen mucho que ver con esta identificación de la empresa que hay detrás de un objeto y que se identifica a través de esa sofisticada firma que consiste en nombre+imagotipo=logotipo (más tarde se añaden estrategias de comunicación, eslóganes, campañas). Y creo que a pesar de estar hablando entre habitantes de internet, personas avanzadas y visionarias, a veces nos condiciona esta idea inicial de lo que es una marca.

Porque una marca es mucho más que un sello (quemado al fuego, impreso o convertido en píxels). Una marca, sea personal o de empresa, producto, servicio, es la expresión de una identidad. Y esta identidad, ese ¿quién es? o ¿qué es? existe al margen de la opinión que tiene el mundo exterior de ella. Todo lo que rodea la identidad es susceptible de cambio y de mejora. Así, una marca puede recibir críticas y reaccionar ante ellas, puede observar cómo empeora su reputación y actuar para mejorarla. Puede reinventarse o morir. Y en el proceso, evolucionará. Pero su esencia quedará intacta.

Y paso la memepelota a @isabelsabadi @ricardcastellet y @joanjimenez, porque me encantará conocer su opinión respecto a la marca. ;-)

La Mentira de la Verdad

Este cuento sufí es uno de mis preferidos. Se lo dedico a Marco Sapina, que es un gran buscador de la verdad.




UN JOVEN, noble e idealista, escuchó decir un día que la verdad era una doncella, hermosa y deseable. Tan deseable que el hombre que tuviera la fortuna de encontrarla quedaría prendado y satisfecho para siempre. Desde ese momento, el joven sintió que su corazón se llenaba de deseo por la bella desconocida, y juró consagrar su vida a encontrarla.

Primero la buscó en los libros de sabiduría y de filosofía, pero descubrió incesantemente nuevos libros que desmentían, con pruebas de apoyo, las verdades publicadas anteriormente.

Y la buscó en las religiones, puesto que cada religión pretendía poseer la verdad última; pero esta verdad se encontraba fuertemente refutada por las otras religiones.

Y la buscó en el vasto mundo. Cada vez que llegaba a una ciudad o a un pueblo, preguntaba:

«¿Conocéis la verdad? ¿Vive aquí?».

Y en todas las ocasiones se le respondía:

«¿La verdad? Sí, ha pasado por aquí hace mucho tiempo. Pero se ha marchado y nadie sabe adonde ha ido.»

Cuando hubo visitado todas las ciudades de todos los países, y había transcurrido más de la mitad de su vida, nuestro cazador de la verdad abandonó los hombres y se volvió hacia la naturaleza. Interrogó largamente a los árboles, a las montañas, los bosques y los océanos y, de igual modo, a los pájaros, los peces, los mamíferos e incluso a los insectos. Les preguntaba:

«¿Conocéis la verdad? ¿Vive aquí?».

Y los árboles, las montañas, los bosques, los océanos, los pájaros, los peces, los mamíferos y los insectos le respondían invariablemente, cada uno en su lenguaje: «¿La verdad? Sí, la hemos visto pasar por aquí hace tiempo. Pero no se detuvo, y quién sabe dónde se puede encontrar ahora».

El joven se convirtió en un viejo, pero siguió buscando siempre la verdad. Tras haber agotado los recursos de la sabiduría, de los hombres y de la tierra, llegó a un vasto desierto de arena blanca. Y preguntó al desierto:

«¿Sabes tú dónde se encuentra la verdad?»

Y el desierto le respondió:

«Se encuentra aquí. Puesto que yo soy la verdad.»

Pero a fuerza de buscar la verdad, el noble anciano había aprendido a reconocer los artificios y a evitar las tentaciones. Supo inmediatamente que el desierto mentía, y de ese modo continuó su camino.

Finalmente, llegó al fin del mundo. Allí se encontró con una gruta oscura y profunda. El anciano entró en la gruta, y aguardó a que sus ojos se acostumbrasen a la oscuridad. Y entonces descubrió que algo se movía en la negrura. Se trataba de una mujer muy vieja y muy fea. No obstante, él la reconoció al instante: era la verdad. A pesar de su desagradable apariencia, él se inclinó ante ella y le dijo:

«Te he buscado por todo el mundo, y tú no estabas en ninguna parte. Partí cuando era joven, y heme ahora convertido en un viejo. ¿Por qué te ocultas a todas las miradas? Todos te esperamos y te escuchamos. ¿Por qué huyes de tus amantes? Si te parece bien, deja tu retiro y acompáñame al mundo.»

La verdad no respondió.

El anciano insistió durante días y días, pero la verdad siguió muda. Entonces, cuando comprendió que ella jamás abandonaría su cubículo umbrío en aquel rincón del fin del mundo, le dijo:

«Bien, te voy a dejar, ya que rehúsas venir conmigo. Pero, antes de marcharme, te voy a pedir un único favor: confíame un mensaje que pueda llevar conmigo y dejarlo en el mundo a los árboles, a las montañas, a los bosques, a los océanos, a los pájaros, a los mamíferos, a los insectos, a los hombres, a los sabios, a los filósofos y a los hombres de Dios. De ese modo podré decirles: He aquí una palabra de verdad.»

Entonces, la verdad, esa dama vieja y fea, le miró al fondo de los ojos y pronunció estas únicas palabras:

«Ve, y diles que soy joven y bella».

Es necesario desear la verdad, sea cual sea la apariencia que tenga, y seguir todas las vías que pueden conducirnos a ella.

White Birds, Black Birds

A Teaching story from Tierno Bokar

“In relation to one another,” he said, “humans are comparable to walls located facing one another. Each wall is pierced by a multitude of small holes where white birds and black birds are nested. The black birds are bad thoughts and bad words. The white birds are good thoughts and good words. Because of their form, the white birds can only enter into holes for white birds and the same for black birds who can only nest in holes for black birds. Now, imagine two men who believe they are enemies of each other. Let us call them Yousef and Ali.

One day, Yousef, persuaded that Ali wishes bad for him, feels full of anger for Ali and sends him a very bad thought. In doing this, Yousef releases a black bird and at the same time liberates a corresponding hole. His black bird flies towards Ali and looks for an empty hole adapted to his form to nest in. If, from his side, Ali has not sent a black bird towards Yousef, that is, if Ali has not emitted any bad thought, none of his black holes will be empty. Finding no place to lodge itself, Yousef’s black bird will be obliged to return to its original nest, taking with him the evil which he was burdened with, an evil which will end up eroding and destroying Yousef himself.

But let us imagine that Ali too has emitted a bad thought. By doing this, he has liberated a hole in which Yousef’s black bird will be able to enter in order to deposit part of his evil and accomplish there his mission of destruction. During this time, Ali’s black bird will fly towards Yousef and will alight in the hole freed up by Ali’s black bird. Thus, the two black birds will have obtained their goal and will have worked to destroy the men whom they were each destined for.

But once their task is accomplished, the birds will each return to their nest of origin because, it is said: ‘Everything returns to its source.’Since the evil they were burdened with is not exhausted, this evil will turn against their authors and will end up destroying them. The author of a bad thought, of a bad wish, or of an ill-spoken word is therefore attacked by both the black bird of his enemy and by his own black bird when this latter returns to him.

The same thing happens with white birds. If we emit only good thoughts towards our enemy, whereas the enemy only addresses bad thoughts to us, the enemy’s black birds will not find any place to lodge themselves with us and will return to their sender. As for the white birds who bear good thoughts that we have sent to him, if they find no free place with our enemy, they will return to us charged with all the beneficial energy which they are carrying.

Thus, if we emit only good thoughts, no evil, no ill-spoken words can ever reach into our being. That is why one should always ask for blessings on both one’s friends and one’s enemies. Not only does the benediction go towards its objective to accomplish its mission of pacification, but also it comes back to us, one day or another, with everything with which it is laden.

This is what the Sufis called “desirable egoism”. It is the valid Love of Self, likened to respect for oneself and for one’s neighbor because every man, good or bad, is the depository of a part of the divine Light. That is why the Sufis, in conformity with the teaching of the Prophet, do not want to soil either their mouth or their being by bad words or bad thoughts, even by apparently benign criticisms.”

Because of the principle that wills that “everything returns to its source” he urged his students to only generate their most pure spiritual vibrations by consecrating their thoughts and tongues to the recitation of the Name of God (dhikrullah).

Many thanks to Sacred Web.