Archive for the ‘Cuentos’ Category

8 March 2 Lobos

An old man was talking to his grandson about how he felt about a tradegy. He said, “I feel as if I have 2 wolves fighting within my heart. One wolf is the vengeful, angry, violent one…the other wolf is the loving, compassionate one.” The grandson asked, “Which wolf will win the fight in your heart?” The grandfather answered, “The one I feed.”



Un hombre mayor acababa de sufrir una tragedia e intentaba explicarle a su nieto cómo se sentía. “Me siento como si 2 lobos pelearan en mi corazón”, decía, “Uno de ellos es vengativo, violento y está rabioso… El otro está lleno de amor y compasión.” “¿Cuál de ellos ganará la batalla?”, preguntó el niño. “Aquel que alimento”, contestó el abuelo.

19 February Serendipity

Dedico este post a Trina Milan, Jaime Valverde, Marco Cimino, Ricard Castellet: compañeros de twitter, de gourmet y de conversaciones enriquecedores. También se lo dedico a mi socio y compañero de viaje Montecarlo que aunque ayer no pudo compartir nuestra mesa, comparte todo lo demás. A todos ellos les invito con mucho cariño a seguir este meme que hoy empiezo.


Ayer por fin salió el sol en Barcelona. Olía a temprana primavera. Me desabroché la chaqueta y dejé que el aire me refrescara mientras subía en moto por el Paseo de Gracia. El destino: el 103 de Santaló. La misión: compartir visiones sobre el coaching con mis amigos de twitter.


Teníamos previsto hablar de coaching. Pero con las buenas conversaciones, ocurre como con los buenos viajes: nos llevan a lugares imprevistos. Así de pronto, nos descubrimos hablando de la suerte que teníamos de habernos conocido. Y de lo improbable que hubiera sido encontrarnos “en la vida real”. (Los twitteros somos así de raritos: distinguimos entre nuestros dos mundos paralelos: el paisaje digital y el tangible). También contaron Marco y Jaime como la semana pasado escribieron dos posts sobre el mismo tema y con títulos casi idénticos.

Creo que fue Trina quien le puso nombre: “Serendipity“.


Y ¿qué es, serendipity?


Si recurrimos al diccionario online de Cambridge (el de la RAE no incluye el término), nos da una definión adecuada a la vez que aséptica:


serendipity


Aunque personalmente me gusta más entender las palabras por su contexto, su historia. Y ésta en concreto tiene una historia de verdad: “Los tres príncipes de Serendip“, de la que ayer compartí la parte que recordaba. La historia fue publicada por primera vez en Venecia en 1557, aunque su tradición oral se remonta a siglos anteriores. Y probablemente es originaria la India. Es parte de la magia de las historias, que se pierda su origen, que cambien y crezcan cada vez que son contadas.


Cuenta esta historia que “los tres príncipes durante su largo viaje, contínuamente descubrían cosas, por accidente o por astucia, que no tenían relación evidente con su búsqueda.” Coincidimos que a todos nos ha pasado. Que nos pasan cosas inexplicables, vivimos coincidencias fortuitas que cambian nuestra visión e incluso nuestro rumbo. Que nos hacen reflexionar y nos llevan a soluciones inimaginadas.


Hoy, cuando me he sentado a darle forma a mis pensamientos, me he acordado de una conversación que tuve con mi amiga Mertxe sobre El Secreto. En aquella ocasión hablamos de lo imposible que resulta conseguir las cosas sólo porque te las imaginas y crees en ellas. La realidad supera a los libros, es más compleja que ellos. Y también, si lo queremos ver, es mucho más maravillosa que lo que se pueda recoger en un texto. Y a eso iba: La magía no ocurre porque crees en ella, pero si no crees, te aseguro que se mantendrá invisble a tus ojos.


¿Estás dispuesto a creer?

18 December La Mentira de la Verdad

Este cuento sufí es uno de mis preferidos. Se lo dedico a Marco Sapina, que es un gran buscador de la verdad.




UN JOVEN, noble e idealista, escuchó decir un día que la verdad era una doncella, hermosa y deseable. Tan deseable que el hombre que tuviera la fortuna de encontrarla quedaría prendado y satisfecho para siempre. Desde ese momento, el joven sintió que su corazón se llenaba de deseo por la bella desconocida, y juró consagrar su vida a encontrarla.

Primero la buscó en los libros de sabiduría y de filosofía, pero descubrió incesantemente nuevos libros que desmentían, con pruebas de apoyo, las verdades publicadas anteriormente.

Y la buscó en las religiones, puesto que cada religión pretendía poseer la verdad última; pero esta verdad se encontraba fuertemente refutada por las otras religiones.

Y la buscó en el vasto mundo. Cada vez que llegaba a una ciudad o a un pueblo, preguntaba:

«¿Conocéis la verdad? ¿Vive aquí?».

Y en todas las ocasiones se le respondía:

«¿La verdad? Sí, ha pasado por aquí hace mucho tiempo. Pero se ha marchado y nadie sabe adonde ha ido.»

Cuando hubo visitado todas las ciudades de todos los países, y había transcurrido más de la mitad de su vida, nuestro cazador de la verdad abandonó los hombres y se volvió hacia la naturaleza. Interrogó largamente a los árboles, a las montañas, los bosques y los océanos y, de igual modo, a los pájaros, los peces, los mamíferos e incluso a los insectos. Les preguntaba:

«¿Conocéis la verdad? ¿Vive aquí?».

Y los árboles, las montañas, los bosques, los océanos, los pájaros, los peces, los mamíferos y los insectos le respondían invariablemente, cada uno en su lenguaje: «¿La verdad? Sí, la hemos visto pasar por aquí hace tiempo. Pero no se detuvo, y quién sabe dónde se puede encontrar ahora».

El joven se convirtió en un viejo, pero siguió buscando siempre la verdad. Tras haber agotado los recursos de la sabiduría, de los hombres y de la tierra, llegó a un vasto desierto de arena blanca. Y preguntó al desierto:

«¿Sabes tú dónde se encuentra la verdad?»

Y el desierto le respondió:

«Se encuentra aquí. Puesto que yo soy la verdad.»

Pero a fuerza de buscar la verdad, el noble anciano había aprendido a reconocer los artificios y a evitar las tentaciones. Supo inmediatamente que el desierto mentía, y de ese modo continuó su camino.

Finalmente, llegó al fin del mundo. Allí se encontró con una gruta oscura y profunda. El anciano entró en la gruta, y aguardó a que sus ojos se acostumbrasen a la oscuridad. Y entonces descubrió que algo se movía en la negrura. Se trataba de una mujer muy vieja y muy fea. No obstante, él la reconoció al instante: era la verdad. A pesar de su desagradable apariencia, él se inclinó ante ella y le dijo:

«Te he buscado por todo el mundo, y tú no estabas en ninguna parte. Partí cuando era joven, y heme ahora convertido en un viejo. ¿Por qué te ocultas a todas las miradas? Todos te esperamos y te escuchamos. ¿Por qué huyes de tus amantes? Si te parece bien, deja tu retiro y acompáñame al mundo.»

La verdad no respondió.

El anciano insistió durante días y días, pero la verdad siguió muda. Entonces, cuando comprendió que ella jamás abandonaría su cubículo umbrío en aquel rincón del fin del mundo, le dijo:

«Bien, te voy a dejar, ya que rehúsas venir conmigo. Pero, antes de marcharme, te voy a pedir un único favor: confíame un mensaje que pueda llevar conmigo y dejarlo en el mundo a los árboles, a las montañas, a los bosques, a los océanos, a los pájaros, a los mamíferos, a los insectos, a los hombres, a los sabios, a los filósofos y a los hombres de Dios. De ese modo podré decirles: He aquí una palabra de verdad.»

Entonces, la verdad, esa dama vieja y fea, le miró al fondo de los ojos y pronunció estas únicas palabras:

«Ve, y diles que soy joven y bella».

Es necesario desear la verdad, sea cual sea la apariencia que tenga, y seguir todas las vías que pueden conducirnos a ella.

2 December White Birds, Black Birds

A Teaching story from Tierno Bokar

“In relation to one another,” he said, “humans are comparable to walls located facing one another. Each wall is pierced by a multitude of small holes where white birds and black birds are nested. The black birds are bad thoughts and bad words. The white birds are good thoughts and good words. Because of their form, the white birds can only enter into holes for white birds and the same for black birds who can only nest in holes for black birds. Now, imagine two men who believe they are enemies of each other. Let us call them Yousef and Ali.

One day, Yousef, persuaded that Ali wishes bad for him, feels full of anger for Ali and sends him a very bad thought. In doing this, Yousef releases a black bird and at the same time liberates a corresponding hole. His black bird flies towards Ali and looks for an empty hole adapted to his form to nest in. If, from his side, Ali has not sent a black bird towards Yousef, that is, if Ali has not emitted any bad thought, none of his black holes will be empty. Finding no place to lodge itself, Yousef’s black bird will be obliged to return to its original nest, taking with him the evil which he was burdened with, an evil which will end up eroding and destroying Yousef himself.

But let us imagine that Ali too has emitted a bad thought. By doing this, he has liberated a hole in which Yousef’s black bird will be able to enter in order to deposit part of his evil and accomplish there his mission of destruction. During this time, Ali’s black bird will fly towards Yousef and will alight in the hole freed up by Ali’s black bird. Thus, the two black birds will have obtained their goal and will have worked to destroy the men whom they were each destined for.

But once their task is accomplished, the birds will each return to their nest of origin because, it is said: ‘Everything returns to its source.’Since the evil they were burdened with is not exhausted, this evil will turn against their authors and will end up destroying them. The author of a bad thought, of a bad wish, or of an ill-spoken word is therefore attacked by both the black bird of his enemy and by his own black bird when this latter returns to him.

The same thing happens with white birds. If we emit only good thoughts towards our enemy, whereas the enemy only addresses bad thoughts to us, the enemy’s black birds will not find any place to lodge themselves with us and will return to their sender. As for the white birds who bear good thoughts that we have sent to him, if they find no free place with our enemy, they will return to us charged with all the beneficial energy which they are carrying.

Thus, if we emit only good thoughts, no evil, no ill-spoken words can ever reach into our being. That is why one should always ask for blessings on both one’s friends and one’s enemies. Not only does the benediction go towards its objective to accomplish its mission of pacification, but also it comes back to us, one day or another, with everything with which it is laden.

This is what the Sufis called “desirable egoism”. It is the valid Love of Self, likened to respect for oneself and for one’s neighbor because every man, good or bad, is the depository of a part of the divine Light. That is why the Sufis, in conformity with the teaching of the Prophet, do not want to soil either their mouth or their being by bad words or bad thoughts, even by apparently benign criticisms.”

Because of the principle that wills that “everything returns to its source” he urged his students to only generate their most pure spiritual vibrations by consecrating their thoughts and tongues to the recitation of the Name of God (dhikrullah).

Many thanks to Sacred Web.

11 May Soñar con peces

O cómo nuestras creencias sobre el funcionamiento y el significado del mundo entorpecen nuestra comunicación.

Psicoanalista: Disculpe, pero ¿anoche tuvo algún sueño, por casualidad?

Cliente: No sé…. Sí, me parece que sí.

Psicoanalista: ¿Acaso soñó con peces?

Cliente: Uhhh, no, no soñé con peces, no.

Psicoanalista: ¿Qué soñó, entonces?

Cliente: Bueno… soñé que iba andando por una calle de la ciudad.

Psicoanalista: ¿Había agua en esa calle, algún charco tal vez?

Cliente: Bueno, no creo, no.

Psicoanalista: ¿Hubiera podido haberlo?

Cliente: Supongo que hubiera podido haber agua en la cuneta o algo así, pero no lo vi.

Psicoanalista: ¿Hubiera podido haber algún pez en ese agua?

Cliente: Lo veo difícil… En una cuneta, en la cuidad.

Psicoanalista: Veamos pues, en la calle de su sueño ¿había algún restaurante?

Cliente: No.

Psicoanalista: Pero hubiera podido haberlo, ¿no?

Psicoanalista: Prosigamos. Iba usted andando por la ciudad.

Cliente: Bueno… supongo que hubiera podido haber un restaurante…

Psicoanalista: Y… ¿servían pescado en ese restaurante?

Cliente: Bueno, supongo que como en cualquier restaurante…. Podría ser que en la carte tenían pescado, sí.

Psicoanalista: ¡Lo sabía! ¡Sueña con peces! Muy significativo.

Extracto de una charla de Robert Dilts

16 April Una metáfora del Coaching

Cuenta Milton Erickson que un día llegó a su casa un caballo perdido. El animal no llevaba ninguna marca que lo identificase pero Erickson decidió devolvérselo a su amo.

Montó el caballo y lo condujo hasta la carretera. Una vez allí, dejó que el propio caballo decidiera hacia dónde quería ir. Él sólo intervenía si el caballo se desviaba del camino para comer o para pasear en los prados de los alrededores.

Continuaron así unos cuantos kilómetros hasta que llegaron a una granja. Allí el animal se detuvo. Salió el granjero a recibir la inesperada visita y al ver su caballo preguntó: “¿Cómo ha sabido que este caballo era nuestro?” a lo que Erickson respondió: “Yo no lo sabía… El caballo sí. Yo sólo he tenido que mantenerlo en el camino.”

15 April Azúcar

Una madre lleva a su hijo a ver el maestro.

Por favor, maestro, dice la mujer, dile a mi hijo que deje de comer azúcar. A tí, te hará caso.

Vuelve dentro de una semana, le contesta el maestro.

La mujer toma a su hijo del brazo y se dirije a su casa.

Una semana más tarde, madre e hijo vuelven a visitar el maestro, que enseguida le habla al niño:

Hijo, deja de tomar azúcar!

La mujer se queda perpleja: Y esto, ¿¡no se lo podrías haber dicho hace una semana!?

Hace una semana, yo todavía tomaba azúcar, le contesta el maestro.

26 February Los tres filtros

Un joven discípulo llega a casa de su maestro visiblemente excitado y le dice:
“Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…”

“¡Espera!”, le interrumpe el sabio,
“¿Ya pasaste lo que quieres contarme por los tres filtros?”

“¿Qué tres filtros?” pregunta el discípulo.

“El primero es el de la verdad.
¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?”

“No,” le contesta, “Oí a unos vecinos decir que…”

El maestro le interrumpe nuevamente:
“Al menos lo habrás pasado por el segundo filtro, que es el de la bondad.
Eso que deseas contarme, ¿es bueno para alguien?”

“No, en realidad no. Más bien al contrario…”

“El último filtro es el de la necesidad.
¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?”

“A decir verdad, no.”

“Entonces” dice el sabio sonriendo,
“si no es verdadero, ni bueno, ni necesario,
sepultémoslo en el olvido”.

Cuento de la tradición sufi

 

Quién soy

Soy Master Practitioner y Trainer en PNL. Trabajo como Coach personal y empresarial. Imparto cursos de motivación, liderazgo, comunicación y otras habilidades directivas.


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Química visual | Storytelling 2.0

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