Marcas que respetan a sus públicos

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Título alternativo: Eva en: “Haciendo amigos”

Una reflexión personal sobre los motivos de fondo que sostentan el Storytelling de marca.

Andaba yo buscando nuevos ejemplos para mi serie sobre Storytelling de marca / Marcas que emplean bien el Storytelling, cuando me di cuenta que en mi lista sólo aparecían marcas de lujo. Me pareció un descubrimiento digno para dedicarle unos instantes de reflexión.

A priori, podría pensar que las marcas de lujo disponen de más recursos (económicos) para sus campañas. Ésa sería la explicación fácil. Pero, un momento, ¿realmente tienen más presupuesto que la Coca-Cola, por ejemplo? No tengo los datos, ni los voy a buscar, pero lo dudo.

Podría ser entonces un tema de gustos personales. Reconozco que me gusta el buen vino, la buena comida, y el buen diseño. Me chiflan el algodón egipcio y las sedas de verdad. Pero ante todo soy una profesional, y sé separar lo que me gusta de lo que está bien hecho, aunque muchas veces coincida.

Mis respuestas las encontré entre sueños. Me desperté con ellas en la punta de la lengua. Las formulo sin empezar con un “en mi opinión” o un “yo creo que”. Ni siquiera voy a añadir un “en general”, aunque entiendo que quien quiera podrá matizarlas mentalmente.

1.- Las marcas de lujo se conocen a sí mismas.

Las marcas de lujo saben quienes son y están satisfechas con su identidad. No quieren cambiar para convertirse en otras. Conocen sus propias luces y sombras y conviven con ellas en paz. No temen al espejo, ni a la crítica.

2.- Las marcas de lujo respetan a sus públicos.

Las marcas de lujo hablan a sus públicos “de tú a tú”. Se reconocen como iguales. Saben que comparten con ellos el gusto por las cosas bien hechas, los materiales nobles y, ¿porqué no? los objetos de status. Respetan a sus públicos y los tienen en alta estima. Les ven como parte de su universo y su principal razón de ser.

¿Dirías que todas las marcas, ya sean de lujo o no, pueden afirmar esto? 

Yo digo que no.

  • Veo marcas de cerveza que, queriendo ser exquisitas y elitistas, dan la espalda a su público más fiel, que está en la plaza y en el bar de la esquina.
  • Veo marcas de agua azucarada embotellada vendiendo una felicidad de plástico esperando que nos olvidemos de cuidar nuestros cuerpos y alimentar nuestras almas.
  • Veo marcas financieras anunciando confianza para acallar las voces que les acusan de estafa.
  • Veo flacas flaquísimas anunciando productos de adelgazamiento (o chocolate, que no sé qué es peor).

Veo. Y constato que por debajo de todo lo que veo sólo puede haber una cosa: marcas con una profunda falta de autoestima (por muy disfrazada que esté de orgullo)  y lo que es peor: un desprecio por las personas que realmente les quieren.

Como nota final positiva, en mis búsquedas también descubro muchas marcas modestas, pequeñas y locales, que andan y se comunican con franqueza y sin complejos. De tu a tu. Estas las recopilaré en mi próximo post.