¿Branded content? ¿O Brand content?

Levi's Shape What's to Come Documentary
Levi’s Shape What’s to Come Documentary

Esta es mi aportación al documento colaborativo sobre Branded Content de Foxize School

Cada vez que leo la palabra “branded”, en el contexto que sea, no puedo evitar acordarme de su origen etimológico.

brand (v.) c.1400, “to brand, cauterize; stigmatize,” originally of criminal marks or cauterized wounds, from brand (n.). As a means of marking property, 1580s; figuratively from c.1600, often in a bad sense, with the criminal marking in mind. Related: Branded; branding.

Podríamos decir pues, que etimológicamente hablando branded content es “contenido marcado”, aunque ya hace tiempo que no lo grabemos a fuego. Ahora usamos los símbolos visuales de la marca, su lista de valores, su nombre, o todos a la vez. Lo que sea con tal de decir “esto es nuestro”.

Es así como lo entienden todavía muchas marcas. Aquellas que insisten en que su logo o producto  salga (“ponlo más grande”) cual mosca c*** en cada plano, en cada hoja.

Sí, el público está cada vez más informado a la par que más inmunizado a los impactos visuales. (Da igual el tamaño de tu logo, no lo van a ver).

Pero éste ni siquiera es el tema. Va mucho más allá. En un mundo dominado por los números, las empresas y las marcas han olvidado quiénes son y qué lugar ocupan en la sociedad. Se perciben a sí mismos como fábricas de hacer dinero que tienen a bien emplear y pagar sueldos a una serie de inevitables recursos (humanos) y tratan de seducir a otros (sus clientes) para que les compren más, y más a menudo, para aumentar los beneficios. Olvidaron que una empresa es también una tribu, un grupo de personas que trabajan juntas para construir algo grande. Y que comparten experiencias e historias.

Las empresas forman tribus (que además de sus clientes, consisten de proveedores, trabajadores, stake holders, y ¿porqué no? la competencia). Si se lo proponen, pueden convertirse en verdaderos patrocinadores de las personas que las conforman.

sponsor (n.) 1650s, from Late Latin sponsor “sponsor in baptism,” in Latin “a surety, guarantee,” from sponsus, past participle of sponderegive assurance, promise solemnly” (see spondee). Sense of “person who pays for a radio (or, after 1947, TV) program” is first recorded 1931. The verb is attested from 1884, “to favor or support;” commercial broadcasting sense is from 1931.

Las marcas, si quieren estar presentes en el siglo XXI, tendrán que dejar las prácticas medievales y ocupar su sitio de patrocinadores que apoyan a sus tribus.

Una de las formas de hacerlo pasa por generar brand content, que se traduciría por “contenido de marca” y que bien puede no incluir ninguna mención a la marca. (Ahí están los ejemplos de Levi’s y Lexus). El brand content es contenido generado por creadores que forman parte del universo natural de la marca, que comparten su visión y sus valores (los de verdad, que no los de la lista) para que otros miembros de la tribu puedan acercarse y sentir que también forman parte de ella.

El brand content puede adoptar muchas formas, aunque su base es común. Requiere de un trabajo de Storytelling interno para llegar a un autoconocimie nto profundo. Y de la valentía de mostrarse [la marca] como es.

Si con la publicidad, el product placement y el branded content podemos ligar (léase: seducir para vender), para construir una relación adulta y a largo plazo, necesitamos ser auténticos y mostrarnos a través de contenidos de verdad. Es decir, las marcas, para estar en el siglo XXI, necesitan generar brand content.

 

 

 

Marcas que respetan a sus públicos

Título alternativo: Eva en: “Haciendo amigos”

Una reflexión personal sobre los motivos de fondo que sostentan el Storytelling de marca.

Andaba yo buscando nuevos ejemplos para mi serie sobre Storytelling de marca / Marcas que emplean bien el Storytelling, cuando me di cuenta que en mi lista sólo aparecían marcas de lujo. Me pareció un descubrimiento digno para dedicarle unos instantes de reflexión.

A priori, podría pensar que las marcas de lujo disponen de más recursos (económicos) para sus campañas. Ésa sería la explicación fácil. Pero, un momento, ¿realmente tienen más presupuesto que la Coca-Cola, por ejemplo? No tengo los datos, ni los voy a buscar, pero lo dudo.

Podría ser entonces un tema de gustos personales. Reconozco que me gusta el buen vino, la buena comida, y el buen diseño. Me chiflan el algodón egipcio y las sedas de verdad. Pero ante todo soy una profesional, y sé separar lo que me gusta de lo que está bien hecho, aunque muchas veces coincida.

Mis respuestas las encontré entre sueños. Me desperté con ellas en la punta de la lengua. Las formulo sin empezar con un “en mi opinión” o un “yo creo que”. Ni siquiera voy a añadir un “en general”, aunque entiendo que quien quiera podrá matizarlas mentalmente.

1.- Las marcas de lujo se conocen a sí mismas.

Las marcas de lujo saben quienes son y están satisfechas con su identidad. No quieren cambiar para convertirse en otras. Conocen sus propias luces y sombras y conviven con ellas en paz. No temen al espejo, ni a la crítica.

2.- Las marcas de lujo respetan a sus públicos.

Las marcas de lujo hablan a sus públicos “de tú a tú”. Se reconocen como iguales. Saben que comparten con ellos el gusto por las cosas bien hechas, los materiales nobles y, ¿porqué no? los objetos de status. Respetan a sus públicos y los tienen en alta estima. Les ven como parte de su universo y su principal razón de ser.

¿Dirías que todas las marcas, ya sean de lujo o no, pueden afirmar esto? 

Yo digo que no.

  • Veo marcas de cerveza que, queriendo ser exquisitas y elitistas, dan la espalda a su público más fiel, que está en la plaza y en el bar de la esquina.
  • Veo marcas de agua azucarada embotellada vendiendo una felicidad de plástico esperando que nos olvidemos de cuidar nuestros cuerpos y alimentar nuestras almas.
  • Veo marcas financieras anunciando confianza para acallar las voces que les acusan de estafa.
  • Veo flacas flaquísimas anunciando productos de adelgazamiento (o chocolate, que no sé qué es peor).

Veo. Y constato que por debajo de todo lo que veo sólo puede haber una cosa: marcas con una profunda falta de autoestima (por muy disfrazada que esté de orgullo)  y lo que es peor: un desprecio por las personas que realmente les quieren.

Como nota final positiva, en mis búsquedas también descubro muchas marcas modestas, pequeñas y locales, que andan y se comunican con franqueza y sin complejos. De tu a tu. Estas las recopilaré en mi próximo post.

 

El tiempo suspendido – El Storytelling de Hermès

Era un viernes soleado de primavera. Tenía quince años. Había terminado mi último examen antes de las vacaciones de Semana Santa. Mi amiga Tanja y yo salimos del instituto camino al bar para jugar una partida de billar. Las dos íbamos en bici. Hacíamos la ruta de siempre para pasar por su casa a coger no recuerdo qué antes de ir a la ciudad. Los primeros kilómetros recorrían una carretera. Una línea blanca discontinua separaba el carril bici del carril para los coches. Aunque la velocidad máxima en la zona era de 50 km/h, los conductores aprovechaban la recta para darle al gas. Era un sitio peligroso para los ciclistas.
Teníamos que girar a la izquierda. La manera más sensata de hacerlo era parar y bajar de la bici para poder mirar los coches que venían por ambos lados y calcular el tiempo para cruzar.
Mi amiga iba delante mío. La vi girar. En un acto reflejo, hice lo mismo.

Lo siguiente que recuerdo es abrir los ojos y sentir un tremendo dolor de cabeza. Los volví a cerrar. Cuando me atreví a intentarlo de nuevo, giré la cabeza hacia la izquierda. Vi mi reloj (un Swatch gris con rayas blancas y agujas de colores) en la mesilla. La esfera estaba rayada. Las agujas se habían parado a la una y media.

Hacía tiempo que no pensaba en el accidente. Ahora que lo hago, pienso que tuve suerte; no sólo mi reloj se paró a la hora del impacto. También mi cerebro dejó de registrar lo que ocurría hasta que estuve a salvo. En mi memoria falta un día entero. 24 Horas de tiempo suspendido.

Imagino que el diseñador de Hermès pensaba en otros motivos para querer suspender el tiempo. Sean cuales fueran, está claro que lo hizo. Reflexionó sobre el tiempo y su significado. Se dio cuenta que hay momentos en la vida en los que uno quiere detener el tiempo, verlo pasar, olvidarlo, ralentizarlo, dejar de contabilizarlo, desconectarlo o simplemente contemplarlo. Soñó una pieza de relojería capaz de dar forma a estos deseos. Lo plasmó en l’Arceau du Temps Suspendu (el arco del tiempo perdido), un reloj cuyas agujas se pueden parar con sólo apretar un botón. Se mantienen fijas (a las doce) hasta que su dueño decida retomar la cuenta.

Nota: Este es un ejemplo del uso del Storytelling para la innovación y los procesos de diseño (y no para la comunicación). Ni el video promocional (arriba), ni la secuencia de imágenes que aparecen en la web de la marca (abajo), me parecen ejemplos de Storytelling (sencillamente, porque no cuentan ninguna historia). 

Hermès Arceau Le Temps Suspendu
Hermès Arceau Le Temps Suspendu [click para ver a tamaño completo]

El Storytelling de Louis Vuitton

Varias personas me han comentado que a mi ponencia en EBE  Barcelona le faltaron ejemplos de “buen” Storytelling de marcas. Como ya no puedo volver atrás y cambiar el contenido de mi charla, empezaré a publicar y comentar aquí casos que encuentro. 

Hoy, en el bar de la esquina, hojeaba un ejemplar de “Código Único”, suplemento de los diarios ABC y La Vanguardia (que por cierto, no había visto nunca antes), cuando me topé con “Talento en el Baúl”, artículo que anunciaba el nuevo proyecto editorial de Louis Vuitton, “The Trunk“.

Louis Vuitton - The Trunk (book)
Louis Vuitton – The Trunk (book)
Louis Vuitton trunk
Louis Vuitton trunk

Según explican en la web de la marca, “The Trunk” es un libro antológico de historias cortas que se presenta como un juego.

Hasta ahí, todo normal. Una marca de lujo reúne a once escritores franceses en el castillo familiar con el encargo de elaborar un libro que recoja historias cuyo protagonista es el archifamoso baúl “LV”.

Lo interesante del proyecto, desde mi punto de vista, es su backstory, su origen. Gaston-Louis Vuitton (1883-1970), nieto del fundador de la marca, tenía por costumbre leer toda la prensa diaria que cayera en sus manos en busca de noticias, sucesos y artículos que incluyeran un baúl. A lo largo de su vida, llegó a construir un inmenso archivo de recortes y notas. Y este archivo forma la base del libro. Los escritores invitados se basaron e inspiraron en esta colección para elegir sus protagonistas y escribir sus relatos. Tomaron una pasión existente, algo que ya formaba parte del ADN de la marca, y la revisitaron para adaptarla al tiempo actual.

Bravo por Louis Vuitton, y su coherencia de marca.