Meme. Ya estamos conectados. Y ahora, ¿qué?

Esta mañana me sorprende mi amiga Patricia de Andrés con uno de mis pasatiempos favoritos (este comentario en twitter llevaría el hashtag #humorholandes): un… ¡Meme! iniciado por Agustí Brañas.

Patricia me pide que

amplíe un poco esa idea del Storytelling Personal para el Networking porque le da el pálpito que el enfoque de lo que contamos y cómo lo construimos es clave para analizar lo que conseguimos.

Resulta que precisamente ayer por la tarde di una conferencia sobre el tema en la Asociación Española de Directivos y acabo de de subir las slides:



Me falta aportar mi granito de arena sobre el entorno 2.0. Sinceramente, hasta hoy no he descubierto una gran diferencia en las posibilidades, ni las reglas del juego del mundo off y el mundo on. Ante la duda de cómo comportarme, hasta hoy me ha servido el sentido común.


Lo que si me llama la atención es un tema muy propio de la PNL: la definición de objetivos. Para conseguir un objetivo, el primer paso es definir lo que queremos conseguir, y hacerlo siendo realistas. Preguntarnos cómo lo vamos a conseguir y trazar un plan. Dar pasos, evaluarlos y rediseñar nuestras acciones hasta llegar a la meta.


Creo que tanto en el entorno del networking off-line, como en las redes sociales, falla esta parte. Mejor dicho: falla el objetivo más allá de “darnos visibilidad”, “conseguir tarjetas” o “llegar a los mil contactos”. También nos podemos equivocar en la definición de nuestro target (confieso que me ha pasado) y perder tiempo intentando convencer a quien nunca nos va a comprar.


Reflexionando en voz alta, también creo que en internet las cosas parecen moverse muy rápido. En una tarde, podemos montar un blog, y todas las perfiles digitales que queramos. En pocas semanas, podemos conseguir hacer mucho ruido. Pero la notoriedad no iguala la confianza que inspiramos en los demás. La confianza, como los buenos guisos, necesita su tiempo de cocción. Y los negocios se basan en la confianza (mutua).


Y paso la palabra a @Yoriento y @Seniormanager que no se me ocurren mejores profesionales para opinar sobre este tema.

Serendipity

Dedico este post a Trina Milan, Jaime Valverde, Marco Cimino, Ricard Castellet: compañeros de twitter, de gourmet y de conversaciones enriquecedores. También se lo dedico a mi socio y compañero de viaje Montecarlo que aunque ayer no pudo compartir nuestra mesa, comparte todo lo demás. A todos ellos les invito con mucho cariño a seguir este meme que hoy empiezo.


Ayer por fin salió el sol en Barcelona. Olía a temprana primavera. Me desabroché la chaqueta y dejé que el aire me refrescara mientras subía en moto por el Paseo de Gracia. El destino: el 103 de Santaló. La misión: compartir visiones sobre el coaching con mis amigos de twitter.


Teníamos previsto hablar de coaching. Pero con las buenas conversaciones, ocurre como con los buenos viajes: nos llevan a lugares imprevistos. Así de pronto, nos descubrimos hablando de la suerte que teníamos de habernos conocido. Y de lo improbable que hubiera sido encontrarnos “en la vida real”. (Los twitteros somos así de raritos: distinguimos entre nuestros dos mundos paralelos: el paisaje digital y el tangible). También contaron Marco y Jaime como la semana pasado escribieron dos posts sobre el mismo tema y con títulos casi idénticos.

Creo que fue Trina quien le puso nombre: “Serendipity“.


Y ¿qué es, serendipity?


Si recurrimos al diccionario online de Cambridge (el de la RAE no incluye el término), nos da una definión adecuada a la vez que aséptica:


serendipity


Aunque personalmente me gusta más entender las palabras por su contexto, su historia. Y ésta en concreto tiene una historia de verdad: “Los tres príncipes de Serendip“, de la que ayer compartí la parte que recordaba. La historia fue publicada por primera vez en Venecia en 1557, aunque su tradición oral se remonta a siglos anteriores. Y probablemente es originaria la India. Es parte de la magia de las historias, que se pierda su origen, que cambien y crezcan cada vez que son contadas.


Cuenta esta historia que “los tres príncipes durante su largo viaje, contínuamente descubrían cosas, por accidente o por astucia, que no tenían relación evidente con su búsqueda.” Coincidimos que a todos nos ha pasado. Que nos pasan cosas inexplicables, vivimos coincidencias fortuitas que cambian nuestra visión e incluso nuestro rumbo. Que nos hacen reflexionar y nos llevan a soluciones inimaginadas.


Hoy, cuando me he sentado a darle forma a mis pensamientos, me he acordado de una conversación que tuve con mi amiga Mertxe sobre El Secreto. En aquella ocasión hablamos de lo imposible que resulta conseguir las cosas sólo porque te las imaginas y crees en ellas. La realidad supera a los libros, es más compleja que ellos. Y también, si lo queremos ver, es mucho más maravillosa que lo que se pueda recoger en un texto. Y a eso iba: La magía no ocurre porque crees en ella, pero si no crees, te aseguro que se mantendrá invisble a tus ojos.


¿Estás dispuesto a creer?