Objetivos (2)

Nuestra mente sí entiende un “Sí”

“Sin duda alguna, nos convertimos en aquello que imaginamos.”

Claude M. Bristol

Continuamente tomas pequeñas decisiones. Y cuando lo haces, siempre tienes un objetivo en mente. Quieres conseguir alguna cosa. Ya sea apaciguar tu sed o conseguir un aumento de sueldo, te mueves en una dirección concreta. Muchas veces no eres consciente de tus motivaciones hasta que te das cuenta que no estás consiguiendo aquello que te gustaría.

Y cuando sabes que esperabas un resultado diferente, es el momento de definirlo y de diseñar la estrategia para llegar hasta el. Es el momento de ponerte un nuevo objetivo y de ver la forma de alcanzarlo.

Busca un lugar tranquilo y respira hondo.

Cuando estás relajado, recréate en el sueño de tu vida ideal.

Y con este ideal en mente, ponte manos a la obra para darle forma.

1. Formula tu objetivo en positivo. ¿Qué es lo que realmente quieres?
Al definir tu objetivo en positivo, centras tu atención en lo que sí quieres. Así, estableces una meta y puedes encaminarte hacia ella.
Si te propones tener un trabajo mejor, te contentarás con cualquier empleo que tenga un horario algo más reducido o un sueldo algo más alto que el actual. Si en cambio defines cuál sería tu trabajo ideal, puedes diseñar una estrategia para conseguirlo.

2. Alcanzar el objetivo ha de depender de ti. ¿Qué vas a hacer para alcanzar tu objetivo?
Puede ser muy frustrante pretender que alguien nos quiera (o que nos toque la lotería), ya que conseguirlo no está en tus manos.

3. Especifica tu objetivo. ¿Quién, dónde, cuándo, qué y cómo?
Cuanto más claro esté, más fácil te resultará evaluar si estás en buen camino.
Si dices “quiero perder cinco kilos”, la báscula te ayudará a determinar tus avances. En cambio, si dices “quiero perder peso”, puede que te contentes con una diferencia de 200 gramos o que no sepas cuándo dar por concluida la dieta.

4. Evidencia. ¿Cómo vas a saber que has llegado a la meta?
Si tu objetivo es perder 5 kilos, puedes imaginarte la báscula indicando tu peso deseado. Si quieres un aumento de sueldo, la evidencia sensorial puede ser el recibo del banco o tu nómina. Si lo que quieres conseguir es algo abstracto como tener más confianza en ti mismo, busca una prueba que puedes realizar para evaluar tu mejora.

5. Organiza tus recursos. ¿Qué recursos necesitas para llegar a tu meta?
Piensa en los recursos materiales y personales que necesitarás para alcanzar tu objetivo. De cuáles dispones ya? Cuáles te faltan por adquirir? Hay alguna persona en tu entorno que pueda dar apoyo tu proyecto?

6. Dale un tamaño adecuado a tu objetivo.
Si tu objetivo es muy pequeño, puede que no te motive lo suficiente.
Si en cambio es muy grande, puede que no veas cómo alcanzarlo. En este caso, trocéalo y conviértelo en pequeños objetivos.

7. Asegúrate que el cambio sea ecológico. ¿Cómo afectará a tu vida?
Todo cambio, por muy positivo que sea, trae consecuencias. Afectará a otros ámbitos de tu vida, a tu pareja, tu familia, tus amigos. Imagínate por un momento cómo será tu vida en un contexto más amplio, una vez hayas alcanzado tu sueño. ¿Será mejor para todos? ¿Sí? ¡Enhorabuena!

8. Pasa a la acción.
Decide el primer paso que vas a dar para conseguir tu objetivo. Tal vez sea tan pequeño como llamar y pedir información de un curso o adquirir un libro. No importa. Como dice el Tao: El viaje de mil millas comienza con un paso.

Objetivos (1)

Nuestra mente no entiende un “No”

“NO te caigas!”
[…]
“Te lo advertí…”

La idea que nuestro cerebro es como un sofisticado ordenador está anticuada, aunque los ordenadores fueron diseñados para emular el pensamiento humano. Así que algo nos puede enseñar la analogía.

Hay un hecho fundamental, objeto de estudio para lingüistas y neurólogos, y es que nuestro cerebro, esa gran máquina, no entiende la palabra “No”.

¿Cómo?

Nuestro cerebro funciona con imágenes. Y es imposible crear una imagen de algo que NO existe.

Hagamos la prueba. Si te digo que “NO pienses en un elefante azul con tutú subido a un taburete, tocando los bongos con la pata derecha y un saxofón con la izquierda…” ¿En qué estás pensando? ¿Cuánto ha tardado tu mente en dibujar un zoo, un circo, un animal fantástico y todos los complementos que NO le acompañaban?

Una vez comprobado como procesa nuestra mente un mensaje negativo, piensa un momento en todas las cosas que nos decimos, que decimos a nuestros hijos, a nuestros amigos, a la vida misma, de forma negativa.

Sorprendente, ¿verdad?

Si tienes miedo a caer enfermo, a perder el trabajo, a caerle mal a alguien, en realidad, estás generando imágenes en tu cabeza de aquello a lo que tienes miedo. Le estás diciendo a tu cabeza que tu objetivo es caer enfermo, perder el trabajo, caerle mal a tal persona (o caer mal en general).

Se trata pues, de tomar consciencia, y de entrenarte en la formulación en positivo de tus objetivos, de modo que te mantengas sano, trabajes toda la vida (o el tiempo que te propongas) y le caigas bien a esa persona que tanto te importa (a todo el mundo, tal vez, no haga falta).

Continuará en Objetivos (2): Nuestrá mente SÍ entiende un “Sí”.