Palabras más, palabras menos

Adoro a Los Rodríguez. Hoy más, porque me vienen a huevo. ;-)

Palabras más, palabras más, palabras menos
es lo que menos te puedo dar, es lo de siempre
palabras nuevas, palabras llenas de remordimiento
palabras que se lleva el viento
palabras menos, palabras más.
Palabras más, palabras más, palabras menos
es lo que más te puedo dar, es lo de siempre
palabras viejas, palabras sólo como pasatiempo,
palabras que soplan en el viento
palabras fáciles de olvidar.

Soy una yonqui confesa de las palabras. Me gustan en los discursos y la literatura, me chifla la semántica y si me apuran, hasta la semiótica. Me encantan las letras de las canciones, los poemas, las cartas. Las palabras sueltas, y las palabras en contexto. Me apasiona saborearlas, pronunciarlas, escucharlas. Compararlas con otras hasta dar con las que más me convienen, o apetecen, o emocionan. Las colecciono en distintos idiomas y trato de hacerlas mías de la única forma que sé: usándolas.

Ya expliqué en otro post porqué decidí usar la palabra inglesa Storytelling para hablar de mi trabajo, aunque resida en España y me comunique habitualmente en español. Vengo de un país, los Países Bajos, que no tiene complejos a la hora de adoptar vocablos de otros idiomas para referirse a conceptos, ideas y objetos. A ratos me sabe mal, otros me parece una actitud sabia. El país vecino, Bélgica, sigue una política lingüística muy distinta. Los flamencos tratan de buscar o incluso inventar palabras propias para no perder la pureza de su lengua. Es otra opción, otra forma de hacer, igualmente válida.

Cuento todo esto porque el otro día, en un taller que impartí para el Fòrum Impulsa, un participante me comentó que él ya sabía “de qué iba todo eso, porque se dedicaba al… Storydoing“. No era la primera vez que escuchaba ese palabro, pero digamos que no estaba preparada para escucharlo de nuevo. Por un momento, me quedé muda.

Tardé poco en reaccionar. Deduje que la persona que hablaba se dedicaba al mundo de la publicidad (a veces, hasta los prejuicios resultan útiles ;-) ). En el mundo en el que se mueve, es de vital importancia empaquetar los servicios y darles un halo de exclusividad. En ese entorno es útil usar palabros que nadie entiende para mostrar que uno sabe más (y por eso, le tienen que pagar una pasta).

Y aunque no me guste, vayamos a por la traducción; ¿cómo se llamaría “Storydoing” (nota al margen: en inglés, esta palabra tampoco existe) en español? ¿Hacer historia? ¿Practicar historia? ¿Poner en práctica la historia? ¿Será que, como ocurre con la palabra Storytelling, tampoco existe traducción convincente?
¿O puede que al inventarla se nos haya ido la pinza?

Personalmente, opto por esa última posibilidad. Y lo hago porque si bien es cierto lo que dicen los propietarios del dominio storydoing.com en su web: “aquellas empresas que practican el Storydoing expresan su historia a través de acciones”, esta afirmación ni es nueva, ni podría ser distinta.

Me explico: si alguien, como he leído hoy, aún cree que “eso del Storytelling va de contar cuentos” y que “las empresas tienen que convertirse en cuenta cuentos”,


si alguien cree que lo que importa es lo que decimos, y no lo que hacemos, no ha entendido lo que es el Storytelling, ni quiénes somos los seres humanos.

Porque en las organizaciones, no existen, o no deberían existir, las historias sin acción visible que las haga veraces. Y no existen las acciones que no se expliquen después en forma de historia.

Porque:

Palabras más, palabras más, palabras menos
es lo que menos te puedo dar, es lo de siempre
palabras nuevas, palabras llenas de remordimiento
palabras que se lleva el viento
palabras menos, palabras más.
Palabras más, palabras más, palabras menos
es lo que más te puedo dar, es lo de siempre
palabras viejas, palabras sólo como pasatiempo,
palabras que soplan en el viento
palabras fáciles de olvidar.

Porqué lo llamo Storytelling y no “contar historias”

De vez en cuando, muy de vez en cuando, en esos días que nada podrá acabar con mi buen humor, miro mi búsqueda guardada de la palabra “storytelling” en España. Y desde que un día topé con un tweet con el hashtag #estoritelin, a veces también tecleo ese término para ver si alguien lo usa.

Un día de octubre (de esos que nada podía acabar con mi buen humor, sí) me topé con esta pregunta de Diego Macaya:

Itziar M. Ceberio ya había contestado:

Aún así, me pareció conveniente decir lo mío:

Diego no me contestó. Y por lo visto, nadie más se fijó. Guardé el tweet en favoritos (lo sé, hay otras maneras mejores de archivar las cosas) y me olvidé de él hasta hoy.

Resulta que, hashtags aparte, no es la primera vez que alguien (me) hace esa pregunta. De hecho, desde que montamos nuestra empresa hace ya seis años, me la han hecho muchas, muchas veces. Y en cada ocasión he tratado de explicar “porqué lo llamamos Storytelling y no contar historias”. Pero nunca se me había ocurrido escribirlo aquí. (Sí, lo sé…). Hasta hoy.

Storytelling, en inglés, se refiere tanto a la técnica narrativa (“contar historias”, si quieres) como a la relación entre Storyteller, historia y audiencia; una relación dinámica, de influencias mutuas, que es en cierto sentido sagrada. Y que, desde luego, poco tiene que ver con técnicas de ningún tipo. Ni con contar historias en sí.

Como escribió mi socio hace años:

El triángulo Storyteller-historia-audiencia […] requiere la colaboración de todas las partes. Y es de ese intercambio activo que se lleva a cabo de donde el usuario, por voluntad propia y debido a la transformación que experimenta, puede variar su actitud (al igual que puede hacerlo el emisor inicial). Se trata, como digo, de un proceso complejo y orgánico, que busca sacudir capas profundas de la persona.

Yo lo llamo Storytelling porque no me dedico a “contar historias”. Como tantos compañeros de profesión, yo trabajo con las historias para facilitar la transformación de personas y organizaciones. Lo hago aportando mi parte (mi presencia, mi intención, mi escucha, mis preguntas, mi invitación…) al sistema para que en el conjunto se pueda producir la magia.

Supongo que a aquellos que buscaban un “5 pasos para contar la historia perfecta”, este texto les resultará extraño. Probablemente, no era para ellos. ;-)